Kelly Minio-Paluello (23), un activista comunitario de Estados Unidos y miembro de la Unión Nacional de Periodistas británica, fue
brutalmente arrestado por policías de Fronterass Israelíes mientras filmaba
una manifestación pacífica el martes en las afueras de Ramallah, en los Territorios Palestinos Ocupados. Está actualmente detenida en el Centro de Detención de Hadera, en espera de su deportación. No se le ha informado de los motovos de su arresto, ni de cuando será deportada, ni se le ha informado de sus derechos.
Este mismo año Kelly y su compañero Mika produjeron una
película que documentaba la vida en el campo de refugiados de Balata. Cuando Kelly fue arrestada habí vuelto a Balata para entrenar a palestinos en el uso de equipos de vídeo, para que pudieran documentar sus propias experiencias
El arresto de Kelly mientras filmaba la paliza a un palestino por parte de la policía israelí tiene lugar apenas semanas después de que el candidato a la Presidencia de la Autoridad Palestina Mustafa Barghouti sufriera otra paliza a manos de tropas israelíes en uno de los 703 controles israelíes en territorio palestino
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Militares Asesinos
MILITARES ASESINOS
by Por AMANDA GONZALES • Tuesday December 10, 2002 at 01:12 PM
Patrulla militar jugó "tiro al blanco" con comuneros de Chuschi
Patrulla militar jugó "tiro al blanco"
con comuneros de Chuschi
Por AMANDA GONZALES
Testigos de la matanza de ocho comuneros del distrito de Chuschi, ocurrida hace diecinueve años, han formulado relatos escalofriantes sobre lo ocurrido el 14 de mayo de 1983 en ese paraje de la provincia de Cangallo, departamento de Ayacucho.
LOS RESTOS HABLAN: Casquillo de una de las balas utilizadas por la patrulla comandada por el "Capitán Chacal".
Los soldados de la patrulla militar, aún no identificada públicamente por el Ministerio Público ni por las Fuerzas Armadas, prácticamente jugaron "tiro al blanco" con siete de sus rehenes. Sucedió cuando éstos intentaron huir del lugar adonde los habían llevado para ejecutarlos.
La versión la proporcionó inicialmente el comunero de la zona, Wilber Allcca Micuilla, ante la fiscal provincial de Cangallo. Dijo que se enteró "por los comuneros de Uchuyri que los agraviados habían sido ejecutados cuando... corrían hacia el río Pampas desde el borde de la carretera...".
Probablemente intentaban escapar, en el instante que los militares notaron que uno de sus detenidos, el testigo sobreviviente -cuyo nombre se mantiene en reserva- ya estaba fuera de su alcance.
La versión fue comprobada por las pericias del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) convocado por la Comisión de la Verdad para este caso.
Tales pericias concluyeron que "los perpetradores no realizaron ningún acto previo o posterior que haya estado dirigido a ocultar o destruir los restos de sus víctimas. "Esto indicaría que ellos no cavaron las fosas que se exhumaron en enero de este año, sino que dejaron los cadáveres a la intemperie".
Fueron los comuneros del vecino pueblo de Uchuyri quienes dieron sepultura a las víctimas. Dacio Quispe Tomaylla, uno de los comuneros, declaró en su oportunidad ante el Ministerio Público "que luego de escuchar en Uchuyri los rumores de que los detenidos habían sido ejecutados, se acercó al paraje de Sillaccasa". "Al bajar al borde de la carretera observó el cuerpo de una persona desconocida, luego siguió bajando y encontró otro cuerpo, y así sucesivamente encontró varios cuerpos en distintas direcciones; muertos con herida de bala"
A FALTA DE PRUEBAS,
BUENO ES FABRICARLAS
El "capitán Chacal" -ese era el seudónimo del jefe de la patrulla-, junto con sus hombres y un grupo de comuneros del poblado de Chuschi, llegó a la plaza de la Comunidad Campesina de Quispillacta, en busca de los terroristas que días antes habían atacado el poblado de Cancha Cancha, relató el testigo.
Encontró a un grupo de 15 personas compartiendo la comida después de una faena comunal. Separó a los varones adultos, y se valió de supuestos testigos entre la gente que llegó con él para acusarlos.
Se los llevó, pero consideró que había demasiados testigos de la arbitraria detención. Así que al día siguiente, en Chuschi, los obligaron a firmar -cuenta el único sobreviviente del hecho- unas hojas de papel "que contenían manuscritos de contenido desconocido".
Horas más tarde, cuando llegaron al pueblo de Uchuyri, les hicieron firmar otras hojas, esta vez en blanco, mientras les preguntaban por sus nombres y les retenían sus documentos de identidad.
A pesar de las investigaciones del Ministerio Público, de la Defensoría del Pueblo y de la Comisión de la Verdad, no se ha encontrado esta documentación, tampoco ninguna orden de captura o pruebas incriminatorias de esta ejecución sumaria: "No hay referencias sobre la práctica de diligencias destinadas al esclarecimiento de denuncias contra los detenidos. Tampoco de la intervención de alguna autoridad civil o la presencia de un abogado defensor. En general, las características de la detención no corresponden a la realización de un procedimiento regular.
Lo que concluyó EPAF
En opinión de EPAF, las víctimas murieron a consecuencia de disparos de arma de fuego efectuados cuando los campesinos se encontraban a una distancia cercana. Esto con el fin de concentrar los disparos en el abdomen, tórax y cabeza.
Los disparos fueron dirigidos a los órganos vitales con intención homicida y no con la finalidad de inmovilizar a las víctimas. Por eso que son pocos disparos -en promedio dos a tres por cada víctima-, ninguno en las extremidades inferiores.
Intervinieron varios tiradores ubicados en diferentes posiciones respecto de las víctimas.
Las diferentes ubicaciones y trayectorias de los disparos en una misma víctima, así como otras lesiones contusas, indican que algunas de las víctimas fueron rematadas luego de ser heridas o inmovilizadas.
No se evidencia un patrón de ejecución compatible con fusilamiento o procedimiento similar, sino que la muerte de las víctimas se habría realizado de manera indiscriminada.

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