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MANIFIESTO POR UN FUTURO SALVAJE
by vizcacha rebelde
Saturday, Aug. 02, 2003 at 11:06 AM
MANIFIESTO POR UN FUTURO SALVAJE
MANIFIESTO POR UN FUTURO SALVAJE
Quizás no sea posible volver a vivir en verdadera libertad, máxime cuando los que se reclaman sus defensores siguen enfrascados en discernir entre autoridad «buena» o autoridad «mala», la de las instituciones y la del pueblo. Sin percibir que la autoridad solo entiende de grados y nunca de intenciones. Tan totalitaria es si la ejerce el pueblo de forma directa como si son las instituciones las que las aplican. Así, pues, la autoridad siempre es negación de la libertad. Pero la última y determinante motivación de nuestra desdichada atadura a la autoridad es que los que nos reclamamos de la libertad, también estamos civilizados.... Y un ser civilizado es un ser domesticado, dominado, castrado.... un ser sin libertad. La familia reproduce sistemáticamente los tics culturales y religiosos, el patriarcado mantiene la división sexista, la escuela nos doma, nos prepara y nos selecciona para el papel social que hemos de desempeñar en cualquiera de los estamentos de la megamáquina (trabajo, administración, dirección, ejercito o policías), quienes se resisten o rebelan tienen a su disposición todos los guetos de la marginación imaginables: el reformatorio, las prisiones, el siquiátrico, la exclusión social ... y por último el trabajo - que siempre es obligatorio- nos roba la vida y nos mantiene frustrados, enfermos e impotentes. Por ello pensamos que no es posible ser ni libertario, ni antiautoritario, ni anarquista, sin antes sacudirse el estigma de la civilización que es el que nos imposibilita para ser verdaderamente libres, o sea SALVAJES. El sistema tecnológico industrial al mismo tiempo que acumula recursos y conocimientos como nunca se habían soñado, mantiene a la mayoría de la humanidad en la miseria material y psicológica y está en condiciones de hacer desaparecer la vida de la faz del planeta. La lógica de la dominación trasciende al sistema y el sistema destruye ecosistemas, extermina especies, maltrata al mundo natural, altera el clima, envenena el suelo, el agua y el aire. El desarrollismo, el antropocentrismo, el especismo, el sistema tecnológico/corporativo mundial ... están dispuestos a consumir la biosfera: a consumirnos a todos. Hay entre los anarquistas, quienes piensan que las civilizaciones son el resultado de la evolución de la sociedad, del devenir de los tiempos, y por lo tanto no dudan en sentirse civilizados. Rechazan a aquellos (los malos, los burgueses, los capitalistas, y acólitos) que según ellos impiden con su mal hacer que el desarrollo de la civilización tenga un final feliz. Así promueven la instauración de una sociedad más justa, más libre, más igualitaria, donde la gente decida que es lo que se ha de hacer, y donde todos los «avances del progreso humano», estén al servicio del pueblo, y no de unos pocos elegidos. La idea es que si los buenos, la mayoría, cogen en sus manos los resortes sociales todo cambiará para bien. Sin darse cuenta están reproduciendo una de las grandes falacias civilizadoras, la de los buenos y los malos, dios y el diablo.
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