Catherine Lanseros (clanseros@hotmail.com)
El último 13 de octubre Raúl Diez Canseco Terry,
55 años, primer vicepresidente de la República
y ministro de Comercio Exterior y Turismo, confesó ante
varios directivos de medios que la política había
arruinado su matrimonio.“Mi vida personal se fue por el
caño... Estoy pasando por un proceso de separación”,
dijo sorprendiendo a todos. Pero, valgan verdades, nuestra sorpresa
fue mayor al descubrir que en realidad la relación con
su nueva compañera sentimental, Luciana de la Fuente
Carmelino, una joven de 26 años, bachiller en administración
de la Universidad de Lima y asesora de Prompex hasta hace diez
días -ocupó el cargo durante casi seis meses-,
estaba acabando con su prestigio.
A continuación los detalles de una historia que funcionarios
de Prompex, Promperú y del propio Ministerio de Comercio
Exterior no toleran más...
Sorpresa en el diario oficial 3 de abril
de 2003. Germán Humberto de la Fuente Núñez,
padre de Luciana, cumple 53 años. ¡Vaya sorpresa
en el día de su santo¡. Y es que justo el 3 de
abril de este año aparece en el boletín de Normas
Legales del diario El Peruano un decreto supremo firmado por
el presidente Alejandro Toledo, el en ese entonces ministro
de Economía, Javier Silva Ruete, y por el ministro
de Comercio Exterior y Turismo, Raúl Diez Canseco Terry...
¡Increíble! Por fin se hacía realidad
lo que Germán de la Fuente tanto había reclamado.
El título del decreto supremo en cuestión era:
“Precisan inafectación del IGV de venta de bienes
y servicios de expendio de comidas o bebidas, prestados a
pasajeros en locales autorizados en la zona internacional
de los aeropuertos de la República”.
¡Feliz día papá!
Según los considerandos del decreto supremo en cuestión
(Nº 047- 2003-EF) “una de las condiciones básicas
para el ingreso y salida de turistas es que los aeropuertos
internacionales brinden adecuados servicios a los pasajeros
que hacen uso de dichas instalaciones...” Y entonces,
sin citar mayor antecedente legal, decidieron decretar una
precisión. “Precísese -dice el decreto-
que no se consideran afectos al Impuesto General a las Ventas
la venta de bienes así como los servicios de expendio
de comidas y/o bebidas prestados a quienes tengan la calidad
de pasajeros en los locales autorizados y ubicados en la zona
internacional de los aeropuertos de la República”.
¿Y saben qué? ¡Vaya suerte! Germán
de la Fuente -el papá de Luciana- es gerente del restaurante
Manacaru, ubicado, justamente, en la zona internacional del
aeropuerto Jorge Chávez. Manacaru, cuya razón
social es Consorcio Nacional de Alimentos S.A., es uno de
los dos únicos restaurantes ubicados en ese espigón.
¿Y quieren saber algo más? Le debía a
la Sunat. Y decimos “debía” pues con el
decreto supremo que lo despertó el día de su
santo, sus deudas y el juicio que tenía por ellas prácticamente
se extinguieron.
¿Grave? Gravísimo, según los expertos
en tributación consultados por Correo.
Aterrizaje forzoso
Pues bien, lo primero que llamó la atención
a los especialistas en tributación que atendieron nuestra
consulta fue el carácter de “precisión”
que tenía el decreto supremo. Según nos explicaron,
se precisa algo cuando existe una duda y en este caso, tal
duda no existía. La primera pista para afirmar esto
es que “la duda” no figura entre los considerandos
del decreto y la segunda y más contundente pista es
que en ninguna parte de la legislación dada en los
últimos cinco años sobre el tema figura algo
que haga dudar sobre si los restaurantes del espigón
internacional deben pagar impuestos o no.
En todas y cada una de las normas, leyes o decretos se establece
claramente que “la venta de bienes -ojo, bienes- que
se realiza en los establecimientos de la zona internacional
de los aeropuertos constituyen operaciones de exportación
para efectos del Impuesto General a las Ventas”. Esto
significa que el IGV de cualquier “bien” debe
ser devuelto por la Sunat al exportador, es decir al vendedor.
Lo que vende un restaurante es un servicio de comidas que
son consumidas dentro del país -¿O acaso alguien
compra un sandwich para llevárselo a otro país?-,
por lo tanto queda clarísimo que esas comidas no pueden
ser consideradas un “producto de exportación”
y, por lo tanto, no deben ser exoneradas del pago de IGV.
Nunca existió duda al respecto para nuestros analistas.
Es obvio entonces que lo que se hizo en el decreto supremo
-a falta de duda- no fue “precisar” sino exonerar.
Tremenda barbaridad, pues como todos saben las exoneraciones
sólo se dan por ley y las leyes las da el Congreso.
No el ministro de Economía o el de Comercio Exterior,
por muy interesado que esté en el tema. La Sunat, como
se imaginarán, se resiste a aplicar este decreto.
La victoria de papá
Germán de la Fuente, padre de Luciana y gerente de
la empresa Consorcio Internacional de Alimentos S.A., dueña
del restaurante Manacaru debía mucho dinero en impuestos.
Según nuestras fuentes, en la Sunat debía el
IGV de varios meses entre 1995 y 1999, el Impuesto Extraordinario
a los Activos Netos de marzo de 1998 y marzo de 1999, el Impuesto
a la Renta de los ejercicios de 1995 a 1998 y meses de 1999,
el Impuesto Extraordinario de Solidaridad de diciembre de
1998 y de enero a octubre de 1999, además del pago
de infracciones giradas por la Sunat. Nada menos.
 |
Luciana de la Fuente. (26)
Hasta hace dos semanas trabajó como asesora de
la Comisión para la Promoción de las Exportaciones,
Prompex |
Entonces, con tanto dinero en juego, el lío no podía
ser menos que tremendo. De hecho Germán de la Fuente
demandó a la Sunat ante el tribunal fiscal pues en
1997 esta superintendencia le había devuelto el IGV
y sostenía que por eso lo debía seguir haciendo,
sin embargo, la Sunat afirmaba que lo hizo por error y que
al cobrarle ese IGV devuelto y los que venían después,
estaban simplemente rectificando.
De la Fuente no lo aceptó. Quería, según
sostuvo ante el tribunal, que los pagos que hizo por IGV sean
considerados saldo a favor suyo y que se le reconozca la compensación
de dicho saldo con el Impuesto a la Renta, a los activos netos
y al de solidaridad, de manera que su deuda quedara en cero...
Pues bien, tras un largo proceso que la Sunat no tenía
por qué perder, ésta perdió. El último
15 de octubre el tribunal fiscal falló a favor de Consorcio
Internacional de Alimentos S.A., la empresa de Germán
de la Fuente. Tremenda sorpresa para los abogados de la Sunat.
Estaban seguros que ganarían. Tenían todo de
su lado. Todo hasta que salió el decreto supremo que
“precisaba” el no pago de IGV por parte de los
restaurantes del espigón internacional. Esto habría
sido decisivo para que el papá de Luciana -que ya no
pagará IGV- ganara.
Abriendo puertas
En julio del 2002 se crea, por fin, el Ministerio de Comercio
Exterior y Turismo. Un paso adelante en lo que el gobierno
se había propuesto conseguir a como diera lugar: Promover
las exportaciones peruanas y claro está, el turismo.
 |
Germán de la
Fuente. (53).
Padre de la novia, es gerente del restaurante Manacaru
ubicado en el espigón internacional del Aeropuerto
Jorge Chávez y beneficiado por el decreto supremo
que firmó Diez Canseco |
El ministerio especializado se creó y Raúl
Diez Canseco estaba feliz pero, ojo, había un problema:
dentro de las políticas de austeridad implantadas por
el gobierno estaba la de no contratar más personal.
¿Cómo hacemos ahora? Pues bien, tras analizar
el tema, el 9 de agosto de este año Raúl Diez
Canseco consigue las firmas del Presidente, la Premier y el
ministro de Economía para sacar un decreto supremo
(el Nº 020-2003-MINCETUR) que le autorizaba contratar
nuevo personal en Prompex y Promperú. Según
los considerandos del decreto se requería contar con
“personal que reúna los requisitos técnicos
que permitan a dichas entidades cumplir con sus funciones
en armonía con su nueva organización”.
¡Ya tienes chamba!
Juan Manuel Ostoja Carmelino tiene 31 años. Los acaba
de cumplir el 23 de setiembre. Aún vive en el departamento
de sus padres ubicado en la calle Diez Canseco -casualidades
de la vida- en pleno corazón de Miraflores. Quiere,
como todo joven, hacer dinero y tener éxito. De hecho
a mediados de 1995, hace casi ocho años, formó
parte de la empresa Junior Lima Trading S.A. Tenía
apenas 23 años y ya ocupaba el cargo de director-gerente
general, pero no le fue muy bien que digamos. Poco tiempo
después tuvo que abandonar aquella ambiciosa aventura
empresarial y ponerse a buscar chamba como cualquier recién
egresado.
¿Trabajar en un fast food? No. Ni hablar. ¿Para
eso se preparó tantos años? Nada que ver. Seguro
pensaba que algo bueno saldría y de hecho, a fines
de abril de este año, algo salió.
Luciana de la Fuente Carmelino, su prima hermana por parte
de madre, le confirmó la buena noticia. Entraba ya,
arrancando el mes de mayo, a trabajar ni más ni menos
que como asesor de la Gerencia General de la Comisión
para la Promoción de la Exportaciones, Prompex, institución
estrechamente ligada al Ministerio de Comercio Exterior. ¿Te
imaginas? ¡Asesor del gerente general de Prompex!
 |
| La novia era asesora de Prompex. Su
primo Juan Manuel aún lo es. |
Estaba contento. Buena paga -23,100 soles según el
portal de transparencia del MEF- y además su prima
Luciana, en ese momento asesora de la dirección ejecutiva
en temas de artesanías (también de Prompex)
estaría cerca.
Bienvenida a PromPerú
Mariana tiene 28 años. Los cumplió el último
10 de mayo. Mariana es hermana de Juan Manuel Ostoja Carmelino,
asesor de la Gerencia General de Prompex, y es también
prima hermana de Luciana de la Fuente, también -hasta
hace un par de semanas- asesora de Prompex. Mariana estudió
en IPAE, también quería trabajo... Y ¿por
suerte? lo consiguió.
Tal como constatamos en el portal de transparencia de PromPerú
-institución dedicada a promover el turismo en el país
que depende del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo-,
Mariana Ostoja Carmelino entró a trabajar ahí
el último 1 de setiembre. ¿El cargo? Coordinadora
de Turismo Asiático y Mercados Potenciales, dentro
de la Subgerencia de Turismo Receptivo. Su contrato vence
el 31 de diciembre.
Y tu mamá también...
 |
| Juan Manuel y Mariana Ostoja Carmelino,
primos hermanos de Luciana |
Y cuando la buena racha llega, llega con todo. Al menos eso
es lo que ocurrió con la familia de Luciana de la Fuente
Carmelino. Este año no sólo ella consiguió
trabajo, no sólo lo consiguieron sus primos hermanos.
Su madre Lili Carmelino Morodíaz, divorciada, 53 años
de edad, también emprendió un nuevo reto. Según
datos de la Sunat, el 1 de marzo de este año Lili registró
la empresa “L&L Designs S.A.C.”, dedicada
a la fabricación de prendas de vestir. Ella, con 990
acciones, asumió el cargo de gerente general y su hija
Luciana, con 10 acciones, el de apoderada de la empresa.
Así, madre e hija se convertían en noveles dueñas
de “L&L Designs” (una L por Lili y la otra
por Luciana), una empresa textil que, valgan verdades, logró
ubicarse rápidamente en el mercado pues apenas a ocho
meses de creada, “L&L” tuvo la oportunidad
de ocupar un stand dentro del sector PerúModa de la
feria de expositores “PerúXport 2003”,
organizada en octubre pasado por el Ministerio de Comercio
Exterior y Turismo, a cargo del también vicepresidente
Raúl Diez Canseco.
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